18/10/19

9.El vacío

Varios días sin pasar por aquí dejan un vacío entre posts, o quizá no, porque no se percibe apenas ya, realmente lo aplastan hasta hacerlo indistinguible del espacio entre dos posts escritos el mismo día, pero si en el futuro alguien lee esto, constatará el salto en el calendario y quizá concluirá que en esos días no sucedió o no se pensó nada digno de ser señalado. Ni yo mismo sé muy bien qué hice o qué pensé, lo que me lleva a preguntarme, como se preguntó alguien sobre los árboles que caen en el bosque sin que nadie los vea, si en verdad existe lo que no se escribe.

9/10/19

8.Cuéntame tu historia

En el sueño terminaba no sé muy bien cómo en el asiento trasero del coche de un oficial nazi (era un sueño bélico). Supongo que yo era su prisionero. Pero el nazi lo único que quería de mí era, según creo, que le entretuviera durante el trayecto, porque me pedía que le contara mi historia, y daba a entender que si no le parecía lo suficientemente emocionante, me dejaría por el camino (y yo tenía claro que si bajaba del coche sería con una bala en la cabeza). Así que ahí estaba yo, contándole la vida de mis padres, por alargar la historia, procurando generar suspense y que no se me trabara la lengua.

29/9/19

7.Coro

Hay jubilados adictos a los caramelos, madres acompañadas de sus hijas adolescentes, señoras sacadas de un cóctel diplomático, padres jóvenes desenterrando viejos sueños. Y todos cantan. Todos cantamos. Muchos no demasiado bien, pero de cuando en cuando, las ideas de Mozart se hacen carne, y siente uno de pronto que se le eriza la espina dorsal, y es como ser testigo de un milagro, como ver a un montón de náufragos en una isla desierta que han logrado construir una catedral.

23/9/19

5.Duelo

Sucedió algo que me recordó a una idea que tuve hace años para un cuento en el que dos mendigos coincidían de manera casual en el mismo vagón de metro, solo que hoy se trataba de dos músicos ambulantes. Un anciano con guitarra española amplificada, y la cara, por qué no decirlo si así era, de Nicanor Parra, y un brasileño armado con un ukelele y un sombrero de pescador. Automáticamente, el brasileño se ha esfumado y ha hecho aparición en el vagón contiguo, pero claro, se le seguía oyendo, y cuando acabara de tocar pediría una ayudita a la misma gente, a los mismos espectadores del experimentado y errático guitarrista. Y era fascinante ver la mirada láser de Nicanor, su odio calcinándolo todo como lava,  mientras su guitarra entonaba no se sabe si de manera irónica la melodía principal de Love Story.

22/9/19

4.La rueda

Hace unos años tan solo podía escucharse habitualmente como crítica durísima, un tanto hiperbólica incluso, para señalar la incapacidad de un hombre, la frase "Este no sabe ni cambiar una rueda". Y ayer mismo me preguntaba cuántos hombres la sabrán cambiar en estos tiempos, o sabiendo, se decidirán efectivamente a hacerlo, pudiendo marcar un número y que un profesional se arrodille por ellos.

21/9/19

3.El sudor de la frente

Tras una semana intensiva de networking, de llamadas y correos lanzados al aire como esporas, de cálculos e hipótesis sobre el futuro inmediato de mi cuenta corriente, de análisis nocturnos del abanico de taereas que podría desempeñar a cambio de la mayor cantidad de dinero posible, constato esta certeza: buscar trabajo cansa más que trabajar.