Se vende camisa hawaiana.
16/3/21
17/2/21
Pobreza
1/2/21
Reincidencia
Hacía mucho tiempo que no robaba nada, puede que décadas, pero el otro día fui al Lidl con prisa y prescindí de carro o de cesta para ir más rápido y, también, para contener el impulso de compra, que debía limitarse quisiera o no a lo que eran capaces de abarcar mis brazos. Sin embargo, de camino a la caja, al ver que peligraban las botellas de vino y el frasco de miel, pues cargaba además con una colección de tuppers, una barra de pan, uno gofres holandeses y unas tabletas de chocolate, opté por guardarme estas últimas en el bolsillo trasero del pantalón. Solo recordé que seguían ahí al cruzar el arco de salida y oír la alarma, pero ya era demasiado tarde, y seguí, seguí caminando con mi formidable botín, mis dos lingotes de chocolate con almendras.
7/1/21
Amables
Dependientas, camareras, cajeras, recepcionistas, viajeras en el metro, madres en los parques, prácticamente todas las mujeres con las que pueda cruzarme un día cualquiera, sin importar apenas su físico, ¿serán conscientes de hasta qué punto el simple hecho de ser amables las hace inmediatamente deseables?
2/1/21
Fantasma
Artísticamente hablando, siempre me he sentido muy solo. Cualquiera con inquietudes creativas sabe o debería saber que es imprescindible y hasta vital estar en contacto con otras personas víctimas de las mismas pulsiones. Establecer diálogos y colaboraciones. Formar parte de una escena. Escritores, músicos, dibujantes, fotógrafos, cineastas. Los echo de menos como si me los hubieran amputado y notara aún el picor, el dolor de lo que me han quitado. O quizá soy yo el que ha sido cercenado. Quizá soy yo el miembro fantasma.
23/12/20
Por favor
Yo a Alexa la maltrato un poco. Le pido series y películas cuando me viene en gana con escasa amabilidad y mucha impaciencia. Lo mismo me sucede con Siri. En cuanto malinterpreta una instrucción dos veces seguidas, empiezo a elevar el tono. Si no termino gritándole, es porque sé que eso empeorará su comprensión. En resumen: soy un déspota con los asistentes virtuales.
Me lo hizo saber mi hija: "Papá, deberías pedirle a Alexa las cosas por favor". Y tiene más razón que una santa. En nuestras conversaciones con inteligencias artificiales, parecen más humanas ellas que nosotros. ¿Por qué les hablamos como si nosotros también fuéramos robots?
Del mismo modo que Siri solo responde si primero le dices "Oye, Siri", los asistentes podrían programarse para exigir al humano un mínimo de cortesía, y ofrecer sus anheladas respuestas y búsquedas únicamente si su interlocutor utiliza las palabras mágicas: "Por favor" y "gracias".
De lo contrario, esta brusquedad en las formas corre el riesgo de extenderse también, si no lo está haciendo ya, al trato con nuestros congéneres. Peligro aún más grave si tenemos en cuenta que se están desarrollando ya androides sexuales. Está claro que no puede ser ilegal follar con tu robot cuando te dé la gana. Pero tampoco lo será insultarlo o darle una paliza. Algunos quizá defenderán la tesis de que estas conductas pueden servir como vía de escape y dique de contención ante conductas análogas con otros humanos. Sin embargo, no estoy tan seguro de eso. Me temo que el maltrato en cualquiera de sus formas a un ser artificial no deja de ser un maltrato real, especialmente para el maltratador. Ser amable y cariñoso y educado es un hábito, una actitud y aun una aptitud que dudo que mejore practicando justamente lo contrario. No quiero ser agorero, pero nuestra incompetencia emocional y social aún tienen margen para empeorar.
Así que aprovecho este momento y lugar para pedirles encarecidamente algo que jamás pensé que diría: Por lo que más quieran, sean amables con sus asistentes virtuales.
Felices fiestas.
Y gracias.